A través de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. y en base a la Regulación sobre el plomo y el cobre de la Ley de agua potable segura (comúnmente abreviada como LCR), los sistemas públicos de agua potable, como Denver Water, están requeridos a analizar el agua del grifo que proviene de los hogares dentro de su área de servicio con probabilidades de tener altos niveles de plomo. Se trata de hogares en los que se conocen tener líneas de servicio que contienen plomo y tuberías de plomo.
La reglamentación de la EPA exige que 9 de cada 10 hogares muestreados, o el 90%, deben tener niveles de plomo inferiores al nivel de activación de 15 partes por billón (ppb). Para ponerlo en contexto, una parte por billón es como un dólar de cada billón de dólares. El nivel de activación es un indicador de que medidas adicionales sean necesarias para optimizar el tratamiento de control de la corrosión. Esto significa que la agencia de servicio público tenga que ajustar el tratamiento del agua para minimizar el riesgo de que llegue plomo al agua potable a través de tuberías y plomería de plomo.
En 2012, los resultados de las pruebas de agua de hogares con líneas de servicio y plomería que se sabía contenían plomo en el área de servicio de Denver Water, superaron el nivel de acción de la EPA. Así surgió el Programa de reducción de plomo, un enfoque holístico y alternativo de Denver Water ante métodos más tradicionales de control de la corrosión; el programa fue aprobado por la EPA y el Departamento de Salud Pública y Medioambiente de Colorado en diciembre de 2019 y lanzado en 2020.
En 2024 y 2025, se llevarán a cabo varias actualizaciones a la Regulación de Plomo y Cobre que cambiarán algunas de las prácticas de Denver Water para el muestreo de plomo, el nivel de activación y la forma en que les informamos a los clientes. Actualizaremos esta página a medida que tengamos más información disponible.
